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sábado, 24 de noviembre de 2012

Puedo escuchar el mar (Tomomichi Mochizuki, Japón, 1993)

A parte de los cortos realizados para ser exhibidos exclusivamente en su propio museo, el Studio Ghibli tiene otra curiosidad: una película realizada para la televisión en la que los omnipresentes Hayao Miyazaki y Isao Takahata le cedían el testigo a los integrantes más jóvenes de la empresa. ¿El objetivo? realizar un producto televisivo de éxito en poco tiempo y con un presupuesto ajustado. Sin embargo la producción se alargó más de lo planeado, se salió del presupuesto y, pese a la fama del estudio y de la novela homónima de Saeko Himuro, no tuvo el éxito que se esperaba, siendo el único producto realizado para la TV del estudio.


La historia gira alrededor de Rikako Muto, una adolescente de Tokyo que se ve obligada a vivir con su madre en un pueblo tras el divorcio de sus progenitores. Su atractivo físico, sus notas y su carácter difícil y huraño vuelven del revés tanto la aburrida vida cotidiana de sus compañeros de clase como la de Matsuno Yutaka y Taku Morisaki.

La premisa es simple y previsible: Matsuno Yutaka y Taku Morisaki son buenos amigos y la irrupción de Rikako Muto acabará provocando un triangulo amoroso  que cambiará la vida de los tres jóvenes para siempre. Tal vez lo bueno de la película es que pese a transitar ciertos lugares comunes, evita caer en el azúcar y en el exceso drama gracias a estar contada en forma de flashback por Taku Morisaki, quien va comentando en voz en off sus recuerdos y descubriendo al mismo tiempo que el espectador lo que realmente sintió en aquellos meses y que no supo entender. El problema es que la película es fría como el hielo por culpa del tratamiento de la historia. Pese a ser una película sencilla no le pone las cosas fáciles al espectador, al que aleja una y otra vez de las motivaciones de los personajes, pareciendo que estos actúan de un modo un tanto caprichoso hasta llegar al final del flashback. Puede que en parte sea culpa de la idiosincrasia de las relaciones personales japonesas y que en realidad esa frialdad sea producto del choque cultural con occidente.
Por otro lado la película logra transmitir esa cotidianidad tan típica de las producciones del Studio Ghibli, acentuada en este caso por la ausencia de elementos fantásticos y un diseño de personajes y escenarios más realistas pero realmente bonitos y detallados. También hay que destacar la calidad técnica y es que pese a ser un producto televisivo, la animación esta a la altura de muchas películas de animación japonesas coetáneas para la gran pantalla, siendo esta la razón de que se alargara y se encareciera la producción de la cinta.
Un aspecto negativo es que la banda sonora con unas simples notas aquí y allá que repiten en exceso el tema principal y que resulta totalmente insustancial y repetitiva, llegando a pasar totalmente desapercibida.
Puedo escuchar el mar es una curiosidad, pero también una película muy correcta pese al distanciamiento entre los personajes y el espectador, pero que se deja ver y se termina disfrutando ante su franqueza y sencillez. He de admitir que pese a no parecerse demasiado me hizo recordar la agradable sensación que me quedo tras la lectura de Tokyo Blues de Murakami.

De Izquierda a derecha: Matsuno Yutaka, Rikako Muto y Taku Morisaki 

Recomendada a: Exploradores de rarezas y fans de películas sobre triángulos amorosos relativamente sutiles.

Lo peor: La frialdad que transmite. El choque provocado por la barrera cultural entre el extremo oriente y occidente.

Lo + peor: Una banda sonora que se vuelve invisible por insulsa según avanza el metraje.

Lo mejor: La cotidianidad que transmite y el desarrollo de los personajes. La belleza formal tan propia de Ghibli pese a su sencillez. Su economía narrativa (apenas dura 70 minutos).

4 comentarios:

  1. Gracias por darme a conocer esta película, ya sabes que soy fan de Miyazaky, No la conocia,sabia de los cortos que solo se pueden ver en el museo pero no sabia de esta Película para Tv y por el argumento parece interesante. Un saludo.

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    1. El argumento es interesante, pero su sencilla y la lejanía de los personajes respecto al espectador hace que sea relativamente difícil de ver

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  2. Recuerdo haberla comprado en dvd instintivamente por el hecho de llevar el sello Ghibli, pensé 'compra segura' y cuánto la cagué... me pareció lenta, vacía y como bien dices fría. Todo lo contrario que 'Susurros del Corazón' dirigida por un aprendiz de Miyazaki pero con todas las cualidades de éste, en su vertiente más shoujo tal vez pero con esa premisa tan personal acerca del viaje iniciático.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. A mi vacía no, pero fría sí, mucho. Como ya digo en la entrada tal vez se deba a la idiosincrasia de las relaciones interpersonales japonesas, tan correctas y distantes.
      Susurros del corazón es una maravilla de la que tengo que hablar en el blog.

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