Google Rebotando de una cosa a otra: Javier Quevedo Puchal
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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Lo que Sueñan los insectos ( Javier Quevedo Puchal, ed. Punto en boca, 2013)


Con mucho, mucho, mucho retraso ha llegado el momento de hablar de  la cuarta novela de Javier Quevedo, que tras Cuerpos descosidos y sus colaboraciones para los libros de relatos colectivos de NOCTE, vuelve al género fantástico, no me atrevo a decir simplemente terror, con Lo que sueñan los insectos.

Milena, una experta en demonología con la capacidad para ver más allá del mundo material, y Diego, su marido, investigan la desaparición de Isabel, una amiga de la infancia que se le ha aparecido en sueños a su padre años despues de desvanecerse sin dejar rastro.


Las historias de terror de Javier Quevedo no son historias de terror al uso, puede haber monstruos, desapariciones, demonios, asesinatos, poderes paranormales... pero eso no es lo que más llega a inquietar al lector, lo realmente terrorífico son los demonios internos de los personajes, esos que están alejados de cualquier elemento fantástico y que proceden de la realidad más cotidiana. Así pues la ambición desmedida, el miedo a sufrir, el dolor físico y/o emocional, la soledad, la incapacidad de mostrar amor y la dependencia emocional es lo que realmente va desgarrando el alma humana hasta abrir puertas que deberían permanecer cerradas. Los elementos fantásticos solo son una excusa, una capa de barniz sobre la historia para profundizar en las emociones más poderosas y como estas pueden llegar a crear muertos en vida.
Es curioso que al igual que en Cuerpos descosidos el autor vuelva a cebarse en las relaciones familiares como nicho de conflicto, como inicio de todos los males cuando sus integrantes son incapaces de sentir amor o de demostrarlo de una manera sana. Que los conflictos personales sean tan poderosos se consigue gracias a la capacidad de este autor para crear unos personajes que huyen de la simpleza para mostrar tanto sus virtudes como defectos, destacando la pareja protagonista, una suerte de Holmes y Watson o Don Quijote y Sancho Panza en la que Milena es quien siempre otorga explicaciones paranormales a los hechos mientras que Diego defiende visión más prosaica y realista. La verdad es que esta pareja es una mina, con esa relación de amor sobre la que pesa un pasado que parece insuperable y esos puntos de vista tan radicalmente opuestos, pero que se complementan en cuanto encuentran un equilibrio. Sinceramente creo que podrían dar mucho juego como protagonistas de una saga.

Es tan majo que nos firmó el libro cuando lo presentó en el bibliocafé de Valencia.

La lectura es ágil, engancha hasta la última página y el punto de vista, la historia está narrada por Diego, sorprende por la cantidad de matices que ofrece y recordar a la novela negra clásica. Además la narrativa es elegante y elaborada, con una capacidad para crear unas imágenes feistas y morbosas que le dan el tono adecuado a la historia y las descripciones permiten imaginar la acción perfectamente. La verdad es que me parece una novela muy cinematográfica y en ocasiones me recordaba, más por estética e intenciones que por la trama, a tres películas: Los sin nombre y Darkness, ambas de Jaume Balaguero, y El segundo nombre, de Paco Plaza. Tanto estas películas como la novela de Quevedo comparten una visión muy particular de la familia como núcleo doliente y una estética feista pero a la vez elegante y elaborada.
Tras lo dicho no puedo más que recomendar Lo que sueñan los insectos, puede que el toque fantástico que impregna la narración pueda hacer que cierto tipo de lectores no le den la oportunidad que se merece, pero quien se atreva a abrir sus páginas descubrirá que no está ante una simple novela de terror, sino ante una historia de personajes.

Recomendada a: aquellos que saben que los mayores terrores proceden de nuestro interior.

Lo peor: que no se le de la oportunidad que se merece por pertenecer al género fantástico.

Lo mejor: unos personajes poderosos y una mitología realmente evocadora. Su elegancia formal y el tono empleado en la narración que por momentos recuerda a la novela negra clásica.


xenxo1981@gmail.com

viernes, 3 de junio de 2011

Charla-entrevista con Javier Quevedo Puchal, autor de "Cuerpos Descosidos" (2ª parte)

Continuamos y terminamos con la charla-entrevista que Javier Quevedo Puchal tuvo a bien concederme demostrando su simpatía y paciencia (el por qué a esto último lo sabrán al final de la entrada). Primera parte aquí.

SN: Hablemos un poco del resto de personajes, que en realidad no tienen nada que envidiarle a Eva. Otro personaje realmente fascinante es Renée, para la que te basaste en una persona real.

JQ: Mmm... No. Lo de la persona real fue todo un pequeño invento de marketing que se nos ocurrió.

SN: Que inocentón soy. (Para ponerles en antecedentes les contaré que antes de que se editara el libro el Sr. Quevedo, que es muy moderno y emprendedor, había iniciado una campaña de marketing viral en la que una tal Renée Williams había invitado a varias personas, a través de un evento de Facebook, a su Cabaret de los Pecados. A esto se unió el blog El confesionario de Renée, teóricamente redactado por Isabella, su representante. Como servidor es un gatito puro, casto e inocente se lo tragó todo).

JQ: No fuiste el único. Lo que pasa es que desvelamos la verdad en un par de entrevistas de radio y en las presentaciones del libro, pero creo que en el blog (“El confesionario de Renée”) no llegué a hacer un comunicado oficial, no estoy seguro.

SN: La verdad, hay tantos "curanderos" e iluminados que creí posible que existiera una mujer que afirmase expiar pecados.

JQ: Ya, es que la idea era que fuera verosímil el hecho de que me hubiera inspirado en un personaje de ese tipo, de los que suelen salir en "Cuarto Milenio".

El caso es que se nos ocurrió darle una pátina de verosimilitud, pues una amiga actriz escribió una especie de pequeña obra de teatro inspirada en el libro, en la que ella misma iba a encarnar a Renée, y otra actriz a Isabella, así que dijimos que la auténtica "Renée" en la que supuestamente me había basado iba a venir a la presentación, etc... Pero no, ese personaje no existe, lo curioso es que coló muchísimo.

SN: Pues le aseguro que me lo trague completamente, de hecho ahora iba a preguntarle por esa presentación del libro en la que iba a presentarse la “auténtica” Papisa... Cambio la pregunta: ¿cómo surgio Renée?

JQ: Pues no te lo puedo asegurar al 100%. Seguramente, de una asociación de ideas.

Supongo que de la voluntad de crear un personaje con ecos "barkerianos" (ya sabes, eso de la carne reinventada, etc...), de mi debilidad por el "cabaret" y un poco de la influencia católica que muchos tenemos, lo queramos o no.

Posiblemente, lo primero que salió es el tema del "cabaret", pues es algo con lo que he estado coqueteando en algunos relatos inéditos.

SN: Es que Renée es fascinante, no ya solo por su don sino también por su apariencia física y lo poco que se cuenta de su pasado.

JQ: Pues mira, te voy a dar una primicia: al principio, Renée no era una mujer, sino un hombre, Y se llamaba René. Del mismo modo que Gilles, la actual pareja de Eva, en realidad se llamaba Gillian.

SN: ¿Y esos cambios de sexo?

JQ: Lo que pasa es que mi pareja me comentó que le parecía que había hecho la novela demasiado "gay", por así decirlo, dado que ya había otro personaje gay que sí llegó a la edición final, como bien sabes, y que no era mala idea diversificarla un poco. Así, Lucio pasa de ser gay a ser bisexual. Y hay más presencia heterosexual.

Parecerá una chorrada, pero hay gente que sigue muy susceptible con estas cosas y, en cuanto lee una novela con más de dos personajes gays, le provoca cierto rechazo incluso sin ser consciente de ello.

Con "Todas las maldiciones del mundo" pasó todo lo contrario: al principio, era una historia de amor heterosexual, y la modifiqué lo justo para sugerírsela a Odisea Editorial.

SN: Eso es cierto, hay gente muy intolerante, lo que me recuerda que leí que no te gustaba que calificaran tus anteriores obras de "novela gay" porque eso parecía restringir al público al que iban destinadas. De hecho lo leí en la misma entrevista en la que comentaste el caso del protagonista de "Todas las maldiciones del mundo".

JQ: Sí, es que me parece una trampa muy bien tendida y muy bien interiorizada por todo el mundo. Es como si dijeran: "¡Alerta: novela gay! ¡Esto es para maricas, no para usted!" Me parece absurdo porque yo he leído alguna novela de Henry Miller sin que nadie puntualizara que era "narrativa heterosexual". Pero a la inversa, no ocurre así.

Sin embargo, aún es peor cuando dan por hecho que si has escrito alguna vez lo que muchos llaman "narrativa gay", además es "narrativa erótica gay".

Hace un tiempo, un conocido me presentó a su novia y dijo que escribía "narrativa erótica gay". Me quedé estupefacto, porque ni "El tercer deseo" ni "Todas las maldiciones del mundo" tienen nada que las emparente ni remotamente a la literatura erótica. Pero bueno, supongo que es un poco por culpa de desconocimiento...

Creo que hay más erotismo en "Cuerpos Descosidos", de haberlo. Y de todos modos, se trata de un erotismo, en líneas generales, un tanto enfermizo.


SN: Eso me hace pensar en tres momentos de la novela: una de las primeras conversaciones que mantiene Lucio, Eva observando las fotos e Isabella limpiando el cuerpo maltrecho de Renné.

JQ: Son tres de esos momentos, desde luego. Pero hay algunos más, como cuando Eva rememora los primeros encuentros sexuales con Alessandro. Y sobre todo, yo creo que los momentos de más "erotismo", si bien es enfermizo a morir, son los que describen las laceraciones en el cuerpo de Eva.

Si mal no recuerdo, uso algunos términos que casi remiten a órganos sexuales, cuando en verdad de lo que hablo es de heridas.

Ah, lo de Isabella limpiando el cuerpo desnudo de Renée pretendía que tuviera unas implicaciones más religiosas que sexuales, si bien hay también cierta sexualidad soterrada en ese instante.

SN: Creo que citas “La piedad” de Miguel Angel en ese momento de la novela… o al menos esa fue la imagen mental que me hice a partir de la descripción de la escena.

JQ: Es posible, no recuerdo ahora.

SN: Otra cosa que me parece un gran acierto de la novela, es la ambientación realista y sobretodo su estructura.

JQ: La ambientación más o menos realista atiende a la necesidad de que el lector se crea lo que está ocurriendo.

Quería prescindir de tópicos del género de terror que marcaran distancias con lo que estaba ocurriendo dentro de la historia.

Así que veía necesario que primara la verosimilitud, incluso cuando algunas de las cosas que ocurren, como la absorción de pecados o el don especial de Lucio, son abiertamente fantásticas

Además, creo que incluso los elementos fantásticos de la historia los trato con toda naturalidad, como si fueran lo más normal del mundo.

No creo hacer grandes aspavientos cuando ocurren cosas fantásticas, sino que lo manejo con el mismo convencimiento con que manejo los elementos de corte más realista.

Y creo que eso ayuda mucho a que el lector se crea lo que está leyendo y, por tanto, las emociones que le provoque la historia sean lo más genuinas posible.

Le agradezco una vez más al Sr. Javier Quevedo que me diera la oportunidad de hablar con él y sobretodo la infinita paciencia que tuvo conmigo, porque entre mis nervios, la alergia y los antiestamínicos y el gato paseándose por encima del portátil pidiendo mimos aún no se como esto termino bien... vean ustedes mismos esta representación real como la vida misma:


Información de última hora: Javier Quevedo estará este fin de semana en la feria del libro de Madrid, el sábado 4 estará en la caseta 266 firmando sus libros de Odisea Editorial desde las 18:00 hasta las 20:00. El domingo en la caseta 87 de Estudio en Escarlata Librería firmando ejemplares de Cuerpos Descosidos de 18:30 a 20:30

martes, 31 de mayo de 2011

Charla-entrevista con Javier Quevedo Puchal, autor de "Cuerpos Descosidos" (1ª parte)

Hoy nos vestimos de gala para recibir al Sr. Javier Quevedo Puchal. Con la intención de ofrecerles una presentación llena de datos morbosos y escabrosos interesantes y curiosos averigüe que nuestro invitado estudió Filología Inglesa en la universidad Jaume I de Castellón y un curso de estudios literarios en la universidad de Hudderfield (West Yorkshire, Inglaterra). De su pluma han surgido las novelas El tercer deseo y Todas las maldiciones del mundo, ambas en Odisea Editorial y el recopilatorio de microrelatos Abominatio (Ediciones efímeras). Así mismo ha participado en diversos trabajos colectivos con relatos cortos y colaborado en publicaciones digitales como La Butaca.net o Aullidos.com. Su última novela, y la razón de esta charla-entrevista, es Cuerpos descosidos, la segunda novela de la colección terror de la editorial ngc ficción!.
También es el autor de los blogs La invasión de las ultracerdas, Walpurgish Nach y El conferionario de Reneé. Antes de nada me gustaría afirmar que ningún escritor sufrió daño alguno durante la realización de esta charla, el koala psicótico convenció al Sr. Quevedo amablemente antes de hablar conmigo y ya se le han devuelto y reimplantado los dedos cortados.

Sr. Nocivo (SN): Antes de nada me gustaría decirte que me sorprendiste mucho con Cuerpos Descosidos.

Javier Quevedo (JQ): Pues muchas gracias... ¿Era el primer libro mío que leías?

SN: Sí y no, antes había leído Abominatio.

JQ: Pues si llegas a leer alguna de las dos novelas anteriores, sí que lo flipas. Porque el cambio es total. Los que han leído las otras se quedaron muy sorprendidos.

SN: Por lo que he investigado “El tercer deseo” y “Todas las maldiciones del mundo” son unos relatos más realistas, aunque en la segunda ya existen ciertos elementos fantásticos.

JQ: No, y en la primera también los hay. Se van intercalando cuentos de hadas y hay algún toque de realismo mágico por ahí. Pero la segunda sí que es verdad que se adentra un poco en el terreno de la ciencia-ficción.

SN: ¿Por lo tanto es una evolución natural, no? Los elementos fantásticos han ido ganando protagonismo a cada libro.

JQ: Supongo que, en el fondo, nunca he dejado de escribir género fantástico, de un modo u otro. Sólo que ahora lo hago de una manera más consciente.
De todos modos, no sé si me considero un escritor de género en el sentido más puro de la palabra. Siempre me da por mezclar géneros y tonos. Incluso en "Cuerpos Descosidos", que yo entiendo como una historia de terror, hay muchos elementos de otros géneros, como el melodrama o la novela negra.
Pero sí, vamos, podríamos decir que es una evolución lógica. En cierto modo, me he ido desligando del "yugo" (por así decirlo) de la literatura realista y le he ido perdiendo el miedo (si es que lo tenía, que creo que no) a introducir elementos fantásticos de manera más inequívoca
.


SN: Siempre he pensado que lo más importante en una historia son unos buenos personajes que hagan avanzar la trama por sí mismos y en el caso de “Cuerpos descosidos” creo que los personajes son, junto con la estructura narrativa, lo mejor de la novela.

JQ: La verdad es que los personajes es lo que más parece haber gustado a la gente, además, de cómo se desarrolla la historia. Fue complicado, porque ya ves que eran personajes un poco "delicados" de manejar: se corría el peligro de que provocaran rechazo en el lector. No sé si a ti te ocurrió con alguno.

Javier Quevedo Puchal

SN: Con Eva tuve una relación de amor-odio.

JQ: Ya, lo sospechaba. En realidad, Eva es mi personaje favorito de la novela.

SN: Por un lado Eva me parece fascinante por esa obsesión por el dolor y por otro me repelía por el daño que era capaz de provocarse a sí misma y a los demás.

JQ: Sí, realmente se trata de una mujer bastante desagradable. Luego vas viendo que tiene sus motivos para ser así, con independencia de que la excusemos por eso, pero de entrada provoca rechazo.
A mí lo que más me gusta de ella es ese componente tan fuerte que tiene tanto de víctima como de verdugo. Ninguna de ambas partes creo que predomine sobre la otra... y lograr ese equilibrio fue tal vez lo más complicado. Porque a pesar de que al principio lo que impere es su lado borde y lo mal que trata a su actual pareja, también se intuye que todo el daño que se provoca a sí misma se debe a algún tipo de problema que no acertamos a adivinar hasta más adelante.

SN: Te confieso que suelo caer rendido ante este tipo de personajes que se autodestruyen a sí mismos y a los demás. Me conmueven.

JQ: Vamos, que contigo jugaba con ventaja, sin yo saberlo.

SN: Sí, sí. Hay un thriller psicológico llamado Monster (Naoki Urasawa) con otro personaje que coincide en llamarse Eva que también se autodestruye al tiempo que hace daño a las personas que la rodean, aunque no es tan bestia como la tuya, esta se contenta con el alcohol y las relaciones peligrosas.

JQ: Es que la mía es muy bruta. El nombre de Eva tenía en mi caso una carga más religiosa que nada.

SN: Pero es que hay gente así. De hecho cuanto surgió la idea de realizar esta entrevista me comentaste que viste cosas muy duras cuando te documentaste y que en un principio ella iba a ser el personaje principal, surgiendo el resto cuando intestaste ahondar en el por qué de su conducta.

JQ: Todo comenzó por una película francesa titulada "Dans ma peau", que trataba de una mujer que se obsesiona con automutilarse. Era una especie de historia de amor enfermiza con su propio cuerpo, que me dejó impactadísimo, porque yo sabía de esto de las autolesiones, pero no hasta qué extremos se podía llegar.
El caso es que, cuando acabó la película, me dejó tan sumamente impresionado, porque de verdad que ni había visto jamás nada así ni sabía que existieran tales extremos, que me puse a indagar por Internet.
Y cuál fue mi sorpresa cuando me topé con casos aún peores. Como el de un señor que solicitó a un cirujano, de forma completamente libre y voluntaria, que le amputara una pierna sana. Imagínate la cara que se me quedó.

Mañana subiré la segunda y última parte de esta entrada. Desde aquí le agradezco a Javier Quevedo Puchal que hablase conmigo.
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