
Una se las series anime que más me han interesado de la temporada pasada es Fractale.
En un retrofuturista siglo XXII unos implantes permiten a todos los seres humanos estar conectados a fractale, una red social virtual que interactua con el mundo real y que esta dirigida desde un templo que surca el cielo. Este programa evita los conflictos y cubre todas las necesidades básicas de los seres humanos proporcionándoles una doble vida: la real en la que son totalmente libres, sin obligaciones ni ataduras y la virtual gracias a los doppels, avatares inmateriales para interactuar en el mundo real. El protagonista es el adolescente Clain, un enamorado de la tecnología retro (la nuestra), que no usa doppels y que convive en una casita en el campo junto a los doppels de sus padres, aunque preferiría vivir con ellos. Su vida cambia el día que socorre a la misteriosa Phryme, una chica perseguida por un grupo terrorista enfrentado a fractale y que tras encandilarle desaparece dejandole un broche del cual sale Nessa, el único doppel con forma humana (parece una niña de 10 años) y cuerpo material. Así Clain inicia una aventura en la que tratando de encontrar a Phryme descubrirá los secretos de fractale y del mundo.
La canción del opening interpretada por Azuma Hitomi.
He de reconocer que la serie me ha gustado bastante, en parte por recordarme a series y peliculas clásicas como
Conan el niño el futuro(1978),
El castillo en el cielo (1986), ambas de
Miyazaki o a
Nadia y el misterio de la piedra azul(1990), de
Hideaki Anno. Además cuenta con unos personajes carismáticos, unos fondos cuidados y bonitos y una espectacular banda sonora. La serie también destaca por huir del softporn que últimamente lo invade casi todo y por ese homenaje que realiza al anime de los años 80 y principio de los 90. También me gustó que se apostara por tratar temas tan serios como la deshumanización de las relaciones en las sociedades más desarrolladas, la distopía disfrazada de utopía y la separación entre
ser y
estar, o lo que es lo mismo, la separación entre cuerpo y alma, en la antítesis entre presencia física-doppel. No voy a negar que la estética tan Ghiblie también ayudo a interesarme por la serie. Pero no todo es bueno, ese toque Ghiblie le quita personalidad, la historia no es muy original y pese a estar bien llevada, nunca aburre, se desinfla desembocando en un final tópico, que no malo. Pero lo peor es que el director no consigue sacar todo el jugo de las escenas más dramáticas y emotivas.
Ejemplo de la espectacular banda sonora.
En Japón la serie fue un fracaso debido a las polémicas que surgieron: primero los fans compararon la serie con El castillo en el cielo antes de su estreno, después se cambiaron los diseños originales (algo retro y con una textura cercana a la acuarela) por otros más simples, algo sosos y modernos:
Y para rematar el circo
Hiroki Azuma (uno de los críticos literarios más importantes de Japón y el guionista original de la serie) arremetió contra el polémico director/productor
Yutaka “Yamakan” Yamamoto culpándole de convertir
Fractale en un anime de segunda, a lo que Yamakan respondió que si esta sería fracasaba se retiraría del mundo del anime. El mes pasado anunció que se retiraba indefinidamente.
En fin, que pese a las polémicas y a los altibajos me ha gustado gracias a que intenta ser una serie algo más adulta y a que siempre entretiene. Además Nessa es encantadora y todos los personajes son carismáticos.