Espacio para contaros, con mi habitual falta de vergüenza y mucha egolatría, que me ha parecido tal y cual libro.
Teniendo en cuenta que me gustan las historias policíacas, la literatura japonesa y que tenía ganas de leer algo de la editorial
Libros del Asteroide, era inevitable que cuando me cruce con
El expreso de Tokio me lanzara sobre el.
Sinopsis
Al viejo policía local Jutaro Torigai no le termina de convencer que se declare como suicidio la muerte de un funcionario y una camarera, cuyos cadáveres se han encontrado juntos en una playa. Gracias a sus dotes se ha percatado que, posiblemente, los fallecidos no viajaron juntos en el mismo tren, pese a los testigos que afirman que los vieron subir juntos, y no puede quitarse de la cabeza que en realidad todo es una conspiración para entorpecer la investigación por corrupción en el ministerio al que pertenece ese funcionario. Cuando el caso pasa a la Policia Metropolitana de Tokio, gracias a la relación del fallecido con la trama corrupta, el subinspector Mihara coincide con Torigai, pero ¿cómo demostrar que unas simples intuiciones pueden ser ciertas cuando no hay ninguna pista?
Opinión
Antes de nada voy a deciros algo: soy humano -aunque a veces no lo parezca- y las cosas bonitas me gustan y un buen ejemplo son los libros de la editorial Libros del Asteroide, que presentan una edición muy característica, elegante y sobria, realmente bonita y con mucha personalidad que me ha robado el corazón. Sería capaz de comprarme sus libros sin importarme el contenido, pero por suerte para mi la selección de obras de esta editorial también es muy interesante, así que sus libros no son solamente un elemento decorativo, sino tambien una buena fuente de lecturas interesantes.
Y ahora dejo el peloteo para centrarme en el contenido del libro, que es lo que toca.
El expreso de Tokio se aleja de la actual moda de meter como protagonista a un personaje muy llamativo y algo excéntrico que se ve en medio de una conspiración, lo que aquí encontramos es una historia detectivesca a la vieja usanza, con unos policías tratando de demostrar que un supuesto suicidio es, en realidad, un asesinato que esconde algo mucho más oscuro que un simple romance.
El motor narrativo de la historia es el esfuerzo de dos detectives, primero un policía local y despues un subinspector de Tokio, por tratar de demostrar unas simples corazonadas, que revelarían que tras un supuesto suicidio no solo hay un asesinato, sino la demostración de un importante caso de corrupción en el gobierno del país. A lo largo de un puzzle narrativo centrado en las lineas de tren y de avión que surgen de Tokio, los protagonistas deben aclarar como se puede viajar de un lugar a otro para poder demostrar que su principal sospechoso estuvo con las supuestas victimas en la playa cuyos cuerpos aparecieron. Para ello el autor se dedica a describir varias rutas de trenes, las estaciones en las que estas se cruzan, los horarios y los viajeros que hay en ellos.
Uno de los aciertos libro de Seicho Matsumoto es que tiene la capacidad de hacerte sentirte como uno de los protagonistas, te involucra en el esfuerzo de los dos agentes de la ley por encontrar pistas fiables que demuestren sus sospechas y te frustra cada vez que llegan a un callejón sin salida y hay que reelaborar las hipótesis y volver a investigar otra vez desde el principio. La incertidumbre que se crea en la investigación es lo que consigue mantenerte pegado a las hojas del libro, el misterio parece imposible de aclarar y sufres porque el trabajo de los dos policías parece no dar frutos. Por cierto, es bastante curioso que a casi media novela el autor cambie de protagonista, durante la primera mitad el narrador es Torigai para luego dar paso a Mihara, pero aún así la historia no sufre básicamente porque no son más que una herramienta para plantear el puzzle a resolver, lo cual es una lástima, porque podría haber profundizado más en su personalidad.
Puede que en un principio el libro pueda parecer un tanto complicado, tanto por culpa de esa frialdad narrativa tan propia de la literatura nipona, como por el enorme número de factores sobre la mesa para resolver el caso: a lo largo de la historia se nombran varias estaciones, rutas, pueblos y ciudades que pueden despistar a más de un lector -especialmente si no esta acostumbrado a los nombres japoneses-, pero finalmente todo encaja y no queda absolutamente nada abierto.
En fin...
El expreso de Tokio es un policial que engancha gracias al estilo narrativo de Matsumoto, basado en la búsqueda de las pruebas y en la refutación de las mismas hasta dar con el resultado correcto, pero que va más allá de la resolución de un asesinato al criticar, desde los márgenes de la historia, la corrupción en el gobierno del país.
Recomendada a: fans del policiaco clásico, pero más rebuscado.
Lo peor: que te toque estar apuntando los nombres de las estaciones de trenes, de los trenes, de los pueblos y ciudades y de los aeropuertos para no liarse... aunque eso te pueda hacer sentir como parte de la investigación :P
Lo mejor: el rompecabezas que plantea y lo mucho que engancha su lectura.