Rincón para compartir mi opinión de las películas que veo en cutrerreseñas súper pedantes. Porque yo lo valgo.
Desde que Netflix anunció su idea de adaptar Death Note, los fanfatales aseguraron que lo que iba a salir "una gran mierda", palabras textuales de mucho de ellos. Esto demuestra que el mayor enemigo de la adaptación del manga de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata dirigida por Adam Wingard no era la productora americana, sino el propio fandom de la obra original. Ya sabes, hay gente a la que el fanatismo le nubla el entendimiento.
Sinopsis
Light encuentra un cuaderno con las palabras Death Note grabadas en su portada de cuero. En su interior hay escritas una serie de reglas que indica que dicho cuaderno puede usarse para matar a gente, solo hay que escribir el nombre de la persona elegida mientras se recuerda su rostro y si no se indica nada más, morirá a los cuarenta segundos de un infarto. Tras aparecérsele Ryuk, un ser sobrenatural vinculado al cuaderno, comprueba que el poder de la libreta es cierto, por lo que inicia su propia lucha contra la injusticia.
Opinión
¿Y qué es lo que ha enfurecido tanto al fandom? Pues principalmente que la historia se haya trasladado de Japón a EE.UU., con todos los cambios necesarios para evitar el choque cultural y que la historia resulte más natural en su nuevo emplazamiento. Los fanfatales no entienden que no se puede llevar una historia de un medio a otro sin hacer cambios, porque no es lo mismo una película o una serie que un manga o un libro, son medios distintos con su propio lenguaje... y si a eso le añades que trasladas la historia de un lugar a otro, pues entonces los cambios son más necesarios aún.
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| Mia, de morena y sin vestidito de cuero, no satisface a los fetichistas. |
Entonces, ¿es muy distinta la Death Note de netflix a la original? Mucho, pero por necesidad. La versión de Wingard entiende que la obra original esta dirigida al público adolescente -no olvidemos que se publicó por primera vez por entregas en una revista juvenil, la shonen jump, antes de recopilarse en tomos- y por ello lo lleva al medio natural de las obras para adolescentes americanas: el instituto por el que se mueven Light y Mia, con todos sus tópicos que lo convierten en una suerte de rito de iniciación a la madurez, es un reflejo a pequeña escala del mundo de los adultos, un microcosmos en el que el límite entre el bien y el mal también es difuso -Light cobra por hacerle los deberes a otros estudiantes, la dirección del centro no pone mucho esfuerzo en acabar con el bulling, los alumnos hacen la vista gorda respecto a los abusos que sufren los compañeros, etc- y el campo de cultivo ideal para que la pareja protagonista empiece a desarrollar su particular sentido de la justicia. Otro elemento que esta bien recogido es la libreta de la muerte y sus características, que como en el original, funciona como perfecto McGuffin para arrancar la trama y plantear una serie de reflexiones, aunque en esta versión no adquieren la profundidad de la obra original. El problema es que si bien han sabido recoger este McGuffin y adaptarlo a sus necesidades, lo que no han sabido captar es el duelo intelectual entre Light y L, la verdadera esencia de la serie, cuyo enfrentamiento queda simplificado a una trama policial que avanza mediante decisiones más que cuestionables y sin explicaciones que den sentido a las deducciones de L.
Y precisamente esto es una de las dos cosas que hacen que Death Note sea una película mediocre: su trama policíaca no esta bien desarrollada, todo ocurre demasiado deprisa, sin profundizar en las situaciones ni en los personajes, lo que provoca que todo quede forzado, superficial y en ocasiones complicado de entender porque no se explica bien lo que sucede. El otro gran problema son las interpretaciones, Nat Wolff como Light y Lakeith Stanfield como L son incapaces de llevar el peso de la peli. Es cierto que sus personajes sufren una gran transformación respecto al original. El Light primigenio es un psicópata tremendamente inteligente que sabe camuflar sus verdaderos instintos, los cuales son liberados gracias a la libreta de la muerte, y que no duda en hacer lo que crea conveniente para traer al mundo su visión de la justicia; el Light americano es un antihéroe con una moral relajada, pero no un asesino, busca impartir justicia aunque la cosa se le va de las manos. Mientras tanto, el L original es paranoico, retraído y terriblemente cerebral, el americano se deja ver más en público y es más visceral, perdiendo los estribos con facilidad, siendo lo único que comparten que son más raros que un perro verde. Sobre el papel y con esos cambios los dos personajes deberían funcionar en la película porque, como que en el manga, hay un equilibrio entre ambos, sin embargo Wolff es tan soso que no logra que su Light sea carismático e interesante, mientras que Stanfield sobreactua y se pasa de intenso.
Vamos, que al contrario de lo que berrean los fanfatales y los posers, lo que hace que Death Note no sea la película que debiera ser no es que hayan escogido a un actor de color en vez de un asiático maquillado como un oso panda para destacar su palidez y ojeras, que el personaje de Misa no sea una famosa rubia de bote sino una animadora morena o que se haya trasladado la acción a los EE.UU. y el que el reparto no se componga de actores japoneses, sino un desarrollo de la trama torpe y una mala dirección de actores. Queridos y queridas fanfalates sin sentido común y posers que os habéis unido al ruido para arañar visitas y seguidores, tenéis los live actions japoneses para disfrutar de una adaptación ambientada en Japón con actores japoneses, efectos especiales cutres, caracterizaciones que hacen parecer a los actores niños celebrando el carnaval del colegio y un buen ejemplo de que la historia no se puede llevar con extrema fidelidad del manga al cine, porque no, las películas japonesas también dejan muchísimo que desear. Por supuesto entiendo que la versión de Netflix no guste, pero al menos que se deba a razones lógicas en vez de fanatismo ciego, berrinches porque hayan cambiado cosas y un odio injustificado.
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| ¿¡L NEGRO!? ¡¡SUSPENDAMOS LA SUSCRIPCIÓN A NETFLIX!! (nótese la ironía y la burla a fanfatales y posers) |
Ahora toca hablar de las cosas buenas, que las hay y son bastantes como para darle cierto lustro a la adaptación. El personaje de Misa pasa de ser una famosa descerebrada y obsesionada hasta rayar la enfermedad mental con Light a ser Mia, una animadora que se codea con la crème de la crème del instituto, con pocos escrúpulos y una evidente sociopatia que camufla como apatía, lo que la acerca al Light del manga. Me atrevo a decir que Mia no solo es el mejor personaje de la película sino que supera a su versión en el manga, lástima que no se aproveche tanto como debiera y que, al contrario que la original, no tenga su propia death note, porque Margaret Qualley logra una presencia para su personaje que sus dos compañeros no logran ni por casualidad. Otro elemento destacable es la estética y la banda sonora de la película, una fotografía grisácea que define un mundo oscuro y cruel es sustituida por los tonos flúor y brillantes de los neones cuando Light y Mia empiezan a impartir su justicia, y la banda sonora se caracteriza por sonidos llenos de sintetizadores ochenteros, alargándose en estos dos aspectos la sombra de Drive. Las escenas más violentas son alegremente gore y divertidas, con una escenografía y planificación que las emparenta con la saga de películas Destino final que queda francamente bien pese a alejarse del manga.
En fin...
Por mucho que se rasguen las vestiduras los fanfatales y los posers, Death Note no es ese horror que fue Dragon Ball Evolution, y si uno logra dejar de lado el fanatismo esta adaptación resulta una película tan entretenida como mediocre, que cuenta con una estética estilizada y una banda sonora utilizada con gracia e ironía, pero que esta lejos de ese thriller denso, vibrante, morboso y excéntrico que debería haber sido.
Recomendado a: gente que no conoce ni el manga ni el anime y para fans con sentido común que sepan que las adaptaciones conllevan cambios.
Lo peor: el desarrollo de la trama, hay decisiones más que cuestionables para hacer avanzar la historia y agujeros argumentales del tamaño de Júpiter que te exigen cierta suspensión de la incredulidad y que no analices demasiado.
Lo + peor: Nat Wolff y Lakeith Stanfield
Lo + peor aún: todo el ruido que han armado los fanfatales con su lloriqueo y los posers que se les ha unido para conseguir popularidad.
Lo mejor: se pasa en un suspiro y su envoltorio es más que atractivo..
Lo + mejor: que guste a gente que no conocía el manga ni el anime y que les ha despertado la curiosidad respecto a la versión original.
























