Hay tantos estrenos y películas que ver que a veces se me olvida que existen los clásicos pese a lo mucho que me gustan. Por suerte mi santo es un cultureta que me recuerda que el cine no se inventó en los ochenta. Gracias a eso casi todos los fines de semana (como podéis ver en la
página de facebook o de
google+) disfrutamos de clásicos de la edad dorada de Hollywood como esta
Cautivos del mal.
Fred Amiel, un prestigioso director de cine, Georgia Lorrison, una famosa actriz, y James Lee Bartlow, un exitoso guionista y escritor, son convocados por el productor Harry Pebbel con la intención de convencerlos para que vuelvan a trabajar con el productor Jonathan Shields, quien los descubrió y los llevó a la fama, pero los tres tienen buenos motivos para rechazar la propuesta pese a los argumentos de Pebbel.
Hay películas que te enamoran desde el primer segundo y Cautivos del mal (curioso y acertado título español que no tiene nada que ver con el original The Bad & The Beautyful), es una de ellas. Ya desde el prólogo, en el que vemos al director, a la actriz y al escritor rehusando hablar con Johnathan Shields por teléfono, la curiosidad por averiguar que ha pasado entre ellos y por saber quien es ese tal Shields te atrapa por completo. Una vez los tres se reúnen con Pebbel, iremos descubriendo mediante flashbacks que les une y, sobretodo, les repele de Shields.
Lo más interesante de esta película es el retrato del Hollywood de la época: la industria del cine, representada en Shields, aparece como una especie de monstruo capaz de otorgar una vida llena de fama y reconocimiento a sus criaturas siempre y cuando estas sacrifiquen algo a cambio. Cada uno de los tres personajes requeridos muestra una faceta de la creación cinematográfica: Fred Amiel muestra el pulso entre director-productor y lo importante que es a veces renunciar a un importante proyecto personal para esperar a que llegue el momento adecuado. Georgia Larrison, eclipsada por la sombra de su padre, un gran y prestigioso actor, muestra la óptica de los actores, meros instrumentos en manos de los directores y, desde las sombras, de los productores, quienes tienen que modelarlos y exprimirles para poder extraer de ellos todos los sentimientos y sensaciones que deben transmitir. Finalmente James Lee Bartlow es un escritor de cierto éxito reclutado para escribir guiones y que muestra la soledad del proceso creativo primigenio y las presiones de quienes buscan el éxito por encima de todo.
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| No tengo muy claro si se transmite la idea que intentaba representar con este fan poster. |
La película parece decir que cuanto más éxito profesional se tiene, más despiadado se vuelven las personas, cosa que se ve perfectamente en el personaje de Jonathan Shields, a quien vemos evolucionar a través de de los recuerdos de los tres convocados. Vemos la ascensión de Shields desde el "hijo de..." a uno de los productores más importantes y exitosos de la industria y, finalmente, su caída desde lo más alto. Poco a poco vemos como se va volviendo más manipulador y egoísta, al tiempo que el mismo renuncia a muchas cosas para poder lograr sus metas.
El retrato de Hollywood es despiadado y cruel, no se duda en resaltar las cosas negativas como el interés y la superficialidad, sin embargo la película nunca renuncia a mostrar el glamour que desprende ni la pasión que genera a la gente que trabaja en la industria pese a todo.
En fin... Cautivos del mal es una de esas películas que hay que ver sí o sí, a una historia de lo más interesante y un retrato de Hollywood tan lleno de aristas, se le une un reparto impresionante encabezado por Kirk Douglas y Lana Turner y una estructura que dosifica la información sobre Jonathan Shields para crear un retrato que consigue mostrar lo más hermoso y lo más oscuro tanto del ser humano como de Hollywood.