Servidor siempre ha sido poco amigo del cine bélico, en parte porque mi padre, muy fan, me obligaba a ver las pelis que le gustaban de este género con él cuando las pasaban en la tele o se las regalaba en dvd. Sin embargo mi padre siempre había hablado mucho de lo que le impresionó Johnny cogió su fusil y sobre su negativa a volver a verla, porque pocas veces lo había pasado tan mal viendo una peli... y eso que ha visto muchas de las de antena3 los fines de semana.
A ver, os lo voy a decir alto y claro desde el principio:
¡NUNCA EN TÚ VIDA VAS A VER UNA PELÍCULA QUE TE HAGA SUFRIR TANTO COMO ESTA!
Así de simple.
Parece que Dalton Trumbo, que escribió y dirigió esta película a partir de su libro homónimo, decidió que la letra con sangre entra y por ello mismo
decidió que Johnny cogió su fusil fuera una película tremendamente dura, que torturara al espectador y lo hiciera sufrir del mismo modo que lo hace el protagonista y que así asimilara el mensaje que intenta transmitir con tanta intensidad como sinceridad.
Antes de nada he de decir que
al contrario de lo que pudiera parecer por el título esta película es una fábula antibelicista, que utiliza la ironía (el protagonista acaba destrozado justo al final de la 1ª Guerra Mundial) y el surrealismo para mostrarnos el mundo interior de nuestro protagonista. El protagonista se sume en una espiral en la que los recuerdos se funden con sus sueños y fantasías, hasta el extremo que es imposible distinguir que es real y que no lo es en lo que respecta a su pasado.
Resulta sorprendente como a pesar de la libertad de movimiento que permiten las escenas oníricas y los flashbacks, rodados a color frente al blanco y negro del presente,
la película resulta terriblemente claustrofobica y asfixiante.
Esos sueños y recuerdos que deberían ser una vía de escape para Joe, nuestro protagonista, se van convirtiendo en una prisión tan aterradora como la dura realidad en la que esta viviendo y nosotros, como espectadores, nos sentimos exactamente igual que él. Este es el gran logro de esta película, a la que se le podrán achacar muchos defectos, como un ritmo irregular, pero que consigue conectar con el espectador, que termina empatizando completamente con el desgraciado de Joe.
Pero no solo es un alegato antibelicista,
en la película también se denuncia la manipulación de los ciudadanos a partir de un patriotismo exacerbado y el excesivo control que tienen los mandatarios sobre los ciudadanos (ejemplificados en esos soldados de alta graduación que han estado bien tranquilos lejos de las trincheras pero que deciden el destino de Joe). Aunque lo que más sorprende es
una defensa a ultranza de la eutanasia como salida digna frente a una vida que en realidad no es más que un infierno.
En fin... Hay que tener muchas ganas o un estómago bien duro para ver
Johnny cogió su fusil.
Es dura, tremendamente dura, pero pese a sus defectos consigue emocionar y hacer llegar su mensaje.
Recomendada a: cinéfilos de pro y a quienes necesiten una buena lección de cine con mensaje.
Lo peor: las caídas de ritmo y las interpretaciones de varios de los actores.
Lo + peor: en ocasiones al director y guionista se le va la pinza en los momentos oníricos
Lo mejor: la fuerza y la sinceridad con la que transmite su mensaje y su terrible vigencia pese al paso del tiempo.