
Previously: En su momento servidor fue con Corlecs a ver La Herencia Valdemar, nos parecía una propuesta original: cine de terror clásico realizado con un presupuesto medio-alto, con efectos especiales generados por ordenador y un interesante reparto que contaba con, entre otros, Silvia Abascal, Oscar Jaenada, Paul Naschy, Eusebio Poncela, Laia Marull o Rodolfo Sancho. A priori era una propuesta diferente del cine español, que suele abusar de ciertos géneros y tics.
Una vez en el cine comprobamos por la reacción de la gente que allí trabaja que la película no gustaba. Éramos pocos en la sala cuando la proyección empezó... y posiblemente fuéramos menos cuando esta terminó. La mayor parte de la gente se fue echando pestes de la película y diciendo que era un timo por su abrupto y abierto final (nosotros ya sabíamos que era un díptico), que no daba miedo y que les parecía lenta y aburrida. A mí me provocó sentimientos encontrados que deje ver en dos entradas: Sobrevivir a... La Herencia Valdemar y Placeres Culpables: A vueltas con La Herencia Valdemar, así como enfrentamientos en Filmaffinity y Abandomoviez.
El 28 de Enero del 2011, tras varios retrasos en la fecha de estreno Corlesc y yo volvimos al vine a ver La Sombra Prohibida. Lo primero que nos dijeron en la taquilla fue ¿Pero habéis visto la primera parte?, Asentimos mientras pagábamos la entrada, Es que la gente viene sin saber que es una segunda parte ni nada. Según nos acercábamos a la sala los trabajadores del cine nos ponían mala cara al saber que película íbamos a ver... en fin, nada nuevo porque ya nos pasó con la primera y con casi cualquier película española que vemos en el cine. Esta vez solo éramos 6 personas en la sala, contándonos a nosotros, y de ellas una pareja ni siquiera sabía que era una continuación.
Aportes interesantes que podrían haber dado más juego.
Estamos ante un cambio de estilo: mientras que su predecesora era un homenaje confeso a la Hammer y por lo tanto era más estilizada y elegante, esta nueva entrega está más emparentada con el cine de terror los 70 y los 80, aunque sin el gore que caracterizó al género en estos años cuando en realidad la violencia hubiera venido bien a la película, pero con Lovercraft por el medio. Así que muestra una fotografía más sucia y un estilo más ágil y claustrofóbico, demostrando que José Luis Alemán sabe ajustarse al tipo de cine que quiere homenajear. La Sombra Prohibida une el terror con la aventura, así pues nos reencontramos con Lluisa Llorente y el resto de los personajes que se nos presentaron en el prólogo y epílogo de la anterior película tratando de escapar de quienes los han secuestrado sin saber que ocurre ni porque los han elegido a ellos.
Ellas se esfuerzan un poco, pero Rodolfo Sancho no se cree nada y Jaenada parece que haya participado en la película a punta de pistola.
Tal vez los flashback con los que empieza la película entorpezcan que nos sumerjamos en la historia, pero una vez las subtramas se unen la película gana en ritmo e interés. Además esta película nos trae algunas de las escenas más enrarecidas y disturbing de los últimos años del cine español: las protagonizadas por Santi Prego (Santiago) y María Alfonsa Rosso (la gitana), quienes además brindan las mejores interpretaciones de la película, porque el resto, pese a los esfuerzos de algunos, no se creen nada y declaman su texto con desgana, como un poco inspirado y muy decepcionante Jaenada. Dejando de lado algunos actores, su mayor defecto es un guión con algunas escenas demasiado alargadas y diálogos demasiado explicativos, así como la falta de dramatismo, terror y tensión de algunos momentos.
Donde la saga Valdemar vuelve a triunfar es en el aspecto técnico, los decorados y la ambientación están cuidados hasta el más mínimo detalle, la casa donde son secuestrados los protagonistas recuerda a otras construcciones del terror de los años 70 y 80, con un ambiente distorsionado y enfermo y los efectos especiales, pese a ser más baratos que la de cualquier producción made in Hollywood, son más que dignos y cumplen perfectamente su función, sobre todo cuando se recrea a Cthulhu (aunque sea un poco más pequeño de lo que debiera). Hay que destacar una vez más por encima de todo el potente y majestuoso trabajo de Arnau Bataller, que no solo merece más reconocimiento, sino que a partir de ahora le lluevan las ofertas para componer más bandas sonoras.
En fin, La Sombra Prohibida no solo es algo inferior a su predecesora, sino que además arrastra algunos defectos de esta y aparte trae otros nuevos como la falta de carga dramática y tensión o desaprovechar la reaparición de algunos personajes de la primera parte, el trasfondo de Santiago y la trama esotérica. Pero si uno va con la mente abierta y sabiendo lo que va a ver puede encontrarse con un producto digno, con una gran calidad técnica y que gana en interés y entretenimiento en su recta final, cuando las diferentes subtramas se unen y la historia se centra.
Y pare terminar una muestra del fantástico trabajo de Arnau Bataller: